¿Existe la casualidad? Capítulo 1

La Real Academia Española de la lengua define el término casualidad como una “combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar”.

En el latín del S. XII existía la palabra casualitas que sería el principio por el cual las cosas suceden por una conjunción de casos o circunstancias azarosas. Y a su vez existía el término providentia en el que se creía que todo lo sucedido estaba regido por un plan o previsión divinos. Si te interesa este tema, voy a dedicar varios capítulos a descubrir si existe la casualidad.

Para ello te voy a contar el viaje que hice en 2011 fruto de una crisis vital que me empujó a abandonar mi trabajo, romper con mi pareja y dejar mi país. En el sobre mí también puedes conocer más sobre mi historia.

Si no sabes qué hacer con tu vida, ¡muévete!

huerto en Irlanda woofer
Voluntariado como woofer

Nos situamos a finales del 2011. Yo había aterrizado en Ecuador, el país que se sitúa en la mitad del mundo, para descubrir qué hacer con mi vida. Desde que había abandonado ese mismo año mi trabajo, me encontraba en un proceso de descubrirme, de ponerme a prueba.

Pasé 3 meses en Irlanda como Woofer. Fue una experiencia inolvidable, con multitud anécdotas y aprendizajes.

Desde construir un “polytunnel”, recoger los huevos de las gallinas, construir un muro de piedra, limpiar un campo de maleza, plantar multitud de árboles entre otras muchas cosas.

Pero después de 3 meses adaptándome al país, a la lengua y al trabajo físico, sentía que necesitaba algo más. Sentí que necesitaba tener conversaciones más profundas que con mi nivel de inglés no podía tener, y a la vez necesitaba estar en un entorno que no me recordara a mi país.

Alejarme de Europa fue la primera decisión y aunque Australia o Nueva Zelanda me llamaban mucho la atención, finalmente decidí comprar un vuelo solo de “ida” hacia América del Sur.

La ruta planificada era recorrer Ecuador por el litoral, cruzar al norte de Perú para conocer el inicio del río Amazonas y navegar en barco hasta Brasil.

Y mi idea era aprovechar este viaje de mochilero para conocer a otras personas, otras maneras de vivir y encontrar inspiración para mi vida. Encontrar “aquello” que iba a saciar esa sensación de insatisfacción me acompañaba ya hacía un tiempo. En realidad, era un viaje para encontrar mi propósito de vida, pero en aquel momento ni le puse esas palabras, ni sabía que estaba buscando mi propósito.

El centro del mundo
Ecuador, el centro del mundo

El miedo

El hecho es que pasaban los días y la inspiración no llegaba. Horas y horas de autobús, recorriendo este maravilloso país, pero no sentía ningún cambio en mí. De hecho, en mi cabeza empezaban a aparecer los primeros miedos:

¿Habré tomado la mejor decisión?

¿Qué voy a hacer ahora?

¿Qué hago aquí?

Ahora ya le puedo poner nombre a estas voces y entiendo muy bien su función. Pero en aquel momento no me ayudaron nada, de hecho, los recuerdo como días bastante difíciles, en un país extraño y lejos de mi familia.

Primer aprendizaje: ¡SAL DE AHÍ!

Pero si algo aprendí es que cuando no te sientes bien, una manera de salir de ese lugar es moverte.

¡¡Muévete!! Sal de tu casa, de tu barrio, de tu ciudad, de tu país. Ábrete a nuevas experiencias, a nuevas personas a nuevos lugares.

Galapágos con focas
Islas Galápagos – Patrimonio de la Humanidad

En aquel momento me di cuenta de que debía seguir mi camino. Tenía la intuición de que algo mejor me estaba esperando. Y a su vez, sentí que debía de soltar las expectativas, tenía que empezar a fluir con lo que realmente sentía y dejarme llevar.

Yo siempre he sido una persona muy controlada, muy estructurada, amante del “Excel”.

Pero ese viaje me pedía soltar, confiar en la vida y aprovechar la oportunidad que estaba teniendo de viajar sin seguir ni fechas, ni horarios, ni tener que ponerme de acuerdo con nadie más que conmigo mismo.

Desde esa inspiración, la principal motivación de Ecuador para mí era viajar a las Islas Galápagos, uno de los pocos lugares que se mantienen vírgenes en el mundo. Segunda reserva marina más grande del planeta declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Durante algunos años practiqué submarinismo, así que viajar a estas islas y conocer su entorno era todo un privilegio.

Segundo aprendizaje: ¡CONFÍA!

Obviamente aparecieron otras muchas dudas y es que mi presupuesto era limitado y suponía una inversión muy importante.

Pero me tocó soltar, confiar y sentir que esa decisión podría cambiar el curso de mi viaje.

Catedral de Cuenca – Ecuador

La experiencia fue inolvidable es un viaje que nunca olvidaré y algún día te escribiré un post sobre todo lo que aprendí y conocí. Pero lo que me gustaría destacar es que esa decisión fue el punto de inflexión en mi viaje.

Como por arte de magia todo empezó a fluir y empecé a disfrutar mucho más de la ruta.

A mi vuelta de las Islas Galápagos y camino de Perú tenía programada una visita a la ciudad de Cuenca.

Recuerdo como si fuera ayer mi llegada al hostal y la conversación con el propietario para intentar negociar el precio del alojamiento. El precio ya era realmente bueno y se ajustaba a mi presupuesto, pero siempre intentaba conseguir algún descuento para poder alargar al máximo mi viaje.

Y en esa esa negociación el propietario me propuso rebajar el precio si me quedaba más tiempo. Eso me rompió los esquemas porque normalmente hacía 2 o 3 noches en cada ciudad o en cada pueblo y no lo tenía previsto.

El hombre me dijo que esa semana sería la Bienal internacional de arte y que la ciudad se transformaba como para acoger la muestra. Podría ser interesante quedarme unos días más y le dije que me lo tenía que pensar.

Salí a pasear por la ciudad para conocer un poco más qué podía hacer y así darle una respuesta.

¿existe la casualidad?

Y aquí empieza la magia de la vida, aquí empiezan las casualidades.

En el próximo post te hablaré del concepto que descubrí en Cuenca, llamado sincronicidad y te daré más detalles de lo que pasó en ese viaje.

Ahora me gustaría dejarte 3 preguntas:

¿Crees en las casualidades?

Revisa los momentos más importantes de tu vida:

¿Cómo conociste a tu pareja? ¿Cómo lograste aquel empleo? ¿Cómo encontraste aquella persona en un lugar insospechado?

¿sucedió alguna casualidad en estos casos?

Y a parte de la casualidad, ¿has seguido alguna vez a tu intuición?

¡Muchas gracias por llegar hasta aquí! Me encantará leerte en los comentarios.

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